¡Agarraos las plumas! Aún con un poco de retraso, no me resisto a comentar una de las noticias del mes. No, Lechuza, no es que alguien haya terminado de leer un libro de Marías. Esas cosas solo pasan en el cine, en esas adaptaciones de sus libros que NADIE rueda. Jijiji.
A lo que me refiero es a las declaraciones del Papa. Pongo el enlace de El Mundo, porque aunque el periódico no es gran cosa, al menos tiene extractos del discurso:
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/09/15/internacional/1158321630.htmlNo se si las habéis leido, oido, comentado en los ascensores (guiño a Petirrojo). Yo leí el discurso en Parma, y las primeras reacciones en el aeropuerto de Roma. El caso es que es curioso, porque desde Italia parecía que se acababa el mundo, la gente como muy pendiente del tema, poniendo más guardias en el Vaticano, el Gobierno Italiano haciendo declaraciones, y todo el patio muy revolucionado, no se si me entendéis. Y oye, uno se monta en el avión, aterriza en España, y nada. Lo más grave aquí es ver si Eto aprende o no aprende catalán, o si Raúl corre mucho o poco.
Hombre, yo no se... Pero creo, como dije ya otra vez, que este Papa no tiene claro que posición ocupa en el mundo. Y lo que es más grave, no parece conocer, o recordar, también la historia de la religión que él dirige.
Es especialmente sonrojante cuando dice: "
La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas... Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte...". Vamos, que el tema de la Inquisición, de las Cruzadas, la forma en que la religión católica se expandió durante siglos por las tierras descubiertas y conquistadas en América y Asia, fueron una serie de conferencias. O igual es que el Papa lo que da a entender es que los indígenas americanos, poseedores de una cultura, al menos, tan válida en historia, tradiciones y religión como las europeas, no eran razonables. Y oye, si no escuchan, pues entonces ya si, entonces ya podemos diezmarlos. Ya podemos apuntar con el dedo a los demás. Lo que el Papa olvida, es que cuando apuntas a alguien con un dedo, los otros cuatro te están apuntando a ti.
Por supuesto, eso no quiere decir que los actos terroristas perpetrados por aquellos que justifican sus actos en cualquier religión, no deben ser condenados. Por supuesto que si, desde todos los ámbitos de la sociedad.
Pero, y como siempre, es mi modesta opinión, no creo que el Papa haya escogido las palabras más adecuadas. El hombre es esclavo de sus palabras, y dueño de sus silencios. Quizás debería pensar en su historia, en la forma en que la Iglesia ha llevado sus asuntos, antes de decir según que cosas. Hay crimenes que no prescriben, aunque pasen siglos.